
El resultado de las elecciones del 2008, con un voto abrumador a favor del PNP y sus candidatos, representó un clamor de cambio del pueblo puertorriqueño ante las políticas anti-obreras y neoliberales del gobierno de Aníbal Acevedo Vilá. El país tenía bien presente los estragos de la recesión económica, que en Puerto Rico comenzó 3 años antes que en el resto del mundo; el cierre innecesario del gobierno; la imposición del IVU; el ataque frontal a las uniones obreras más combativas del país; la visión gubernamental de “Puerto Rico Inc.”; Paseo Caribe; la intentona de destruir Piñones y otras áreas de alto valor ecológico; y siga sumando. La campaña de Luis Fortuño, pagada con el dinero de los millonarios a quienes se deben los candidatos del PNP y el PPD, logró engañar al país y hacerle creer al pueblo que su candidatura representaba ese ansiado cambio. A ocho meses de haberse inaugurado el gobierno colonial electo por los puertorriqueños, está comprobado sin lugar a dudas, que aquí no ha habido cambio alguno. Este sigue siendo un gobierno de los privilegiados para los privilegiados. El Partido Independentista Puertorriqueño advirtió que esto sería así y que para sacar a Puerto Rico del atolladero en que se encuentra hacía falta mucho más que cambiar la cara del gobernante. Pero estamos ante la gran tragedia de un sistema en que los ricos, los colmillús, pagan las campañas de los partidos que se han turnado en el poder, para convencer a los pobres y trabajadores de que voten por ellos. Luego de ser electos, los gobernantes optan por responder a los intereses de los que les pagan sus campañas y no responder al bienestar de quienes los eligieron, el pueblo trabajador. Los puertorriqueños tenemos que entender de una vez y por todas que la calentura no está en la sábana. Lograr el desarrollo económico de Puerto Rico y la prosperidad del pueblo trabajador, requiere de algo más que cambiar los administradores de la colonia de rojo a azul y viceversa.La economía de Puerto Rico viene creciendo pobremente desde mediados de la década de los 70, y viene encogiéndose o empobreciéndose cada año más en los últimos 5 ó 6 años. El año pasado, nuestra economía encogió un 5.5%, algo nunca antes visto desde que el gobierno comenzó a llevar este tipo de estadísticas a finales de los años 40. De unos 3 millones de puertorriqueños que estamos aptos para trabajar, solamente trabaja o busca empleo un 43%, o sea alrededor de 1,300,000. El resto ni siquiera está buscando empleo. De esos 1,300,000 hay un 16.5%, casi 220,000 puertorriqueños que buscan y no consiguen trabajo. Hay que ver que el deterioro sin precedentes de la economía de Puerto Rico entre julio de 2008 y junio de este año ocurrió a pesar del plan de incentivo económico del presidente Bush que inyectó a la economía de Puerto Rico un billón de dólares adicionales a los fondos de dependencia económica que llegan todos los años. Ya nadie puede hablar del ELA como el progreso que se vive o lo mejor de los dos mundos. Los economistas más serios del país admiten que el modelo económico de la colonia colapsó y que esto no se trata de una mala racha pasajera si no de serios problemas estructurales en este sistema económico que no le permitirán salir adelante. Es evidente que los cacareados fondos del plan Obama caerán en Puerto Rico como cae un chubasco en el desierto y se evaporarán de igual manera. La solución no está en mayor dependencia. La solución no es seguir mendigando del amo del norte con la mano extendida. La solución está en tener la capacidad para negociar de tú a tú con todos los países del mundo, para comprar más barato lo que necesitamos y exportar lo que podemos producir aquí en industrias que se creen con inversionistas puertorriqueños y extranjeros. La solución está en quitarnos de encima las leyes de cabotaje que hacen que todo sea más caro en Puerto Rico. La solución está en tener las herramientas que da a un país su Independencia para negociar y comerciar libremente, para su beneficio y el de sus hijos. La solución está, compañeros y compañeras, en levantarnos sobre nuestros propios pies y depender del sudor de nuestra frente, como dicen las Sagradas Escrituras, y como sabemos muy bien hacerlo los trabajadores y trabajadoras de esta bendita Patria, que nos levantamos todas las mañanas para llevar el pan a nuestra mesa. ¿Es o no es así como queremos que nuestros hijos echen pa’lante? Hay en este país gente de poca fe que lo único que proponen es continuar con este sistema de dependencia por un lado y explotación por otro. Un sistema que solamente denigra el valor del trabajo y la valía de los trabajadores y trabajadoras puertorriqueños. En el Partido Independentista aspiramos a un país rico y próspero, fruto del trabajo y la voluntad de superación de sus hijos. Un país rico para que todos podamos disfrutar de esas riquezas y no sean para un grupito que nos quieren hacer creer que “such is life” y que esto no tiene remedio. Mientras los ricos que manipulan las campañas políticas y los medios de comunicación nos hagan creer que los problemas de Puerto Rico se resuelven cambiando a los rojos por azules o a los azules por rojos, no podremos ver nuestra realidad en su verdadera dimensión. Aquí no se trata de cambiar de jinete. Aquí se trata de cambiar el chongo viejo del estado libre asociado por el brioso paso fino de pura cepa de la Independencia. Estamos ante un mundo distinto al de 1952. Es hora de cambiar de caballo. ¡Qué viva Puerto Rico Libre! !A la lucha y a la victoria!
Escrito por
José Javier Muñiz Pres. PIP Mayaguez y leido por
Luis Ibrahyn Casiano en la Asamblea Del Pueblo Región Oeste de la Coalición Todo Puerto Rico Con Puerto Rico en la Plaza Colón de Mayaguez el 29 de agosto de 2009.